Aunque la tormenta sea muy larga, el sol siempre volverá a brillar entre las nubes.
Aquello que embellece al desierto es que en alguna parte esconde un pozo de agua.
Donde una puerta se cierra, otra se abre.
Albergar la ira es como agarrar un carbón hirviendo con la intención de lanzárselo a alguien.
Es uno mismo el que termina quemándose.
Aquel que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre.
De que le sirve a un hombre haber conquistado el mundo entero,
si ha perdido su alma.
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
La gota abre la piedra, no por su fuerza sino por su constancia.


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