viernes, 18 de abril de 2008

LA VOCACION

LA VOCACION
Todo ser humano tiene que servir para algo en la vida.
Si hay algo verdaderamente importante en este mundo, es conocernos a sí mismos, raro es quien se conoce a sí mismo.
Es difícil encontrar alguna persona que tenga desarrollado el sentido vocacional.
Cuando alguien está plenamente convencido del papel que representa en la existencia, hace de su vocación un apostolado, y se convierte en un apóstol de la humanidad.
Quien conoce su vocación, pasa por un cambio tremendo, ya no busca el éxito, poco le interesa el dinero, la fama, la gratitud, su placer está en la dicha de haber respondido a un llamado profundo de su propia esencia interior.
El día que un hombre pueda decir de verdad "YO SE QUIEN SOY Y CUAL ES MI VERDADERA VOCACION" desde ese instante comenzará a vivir con verdadera rectitud y amor. Un hombre así vive en su obra y su obra en él.

LA BUSQUEDA DE SEGURIDAD

LA BÚSQUEDA DE SEGURIDAD

Está demostrado que el MIEDO y la búsqueda de SEGURIDAD se encuentran asociados.

El hombre que teme verse asaltado por bandidos busca seguridad en su pistola.

El país que teme verse atacado por otro país, armará ejércitos y se pondrá en pie de guerra.

Muchos sujetos que no saben trabajar, aterrorizados ante la miseria buscan seguridad en el delito, y se vuelven ladrones, asaltantes, etc...

Muchas mujeres asustadas ante la posibilidad de la miseria se convierten en prostitutas.

El hombre o la mujer celosos temen perder a su pareja y buscan seguridad en la pistola y matan a sus rivales.

El casero miedoso de que la gente no le pague el alquiler de la casa, exige contratos, fiadores, depósitos, etc., queriendo asegurarse y si una viuda pobre y llena de hijos no puede llenar tan tremendos requisitos, al fin la infeliz tendrá que irse a dormir con sus hijos a la calle o en los parques de la ciudad.

Todos los delitos, todas las guerras, todos los crímenes, tienen su origen en el miedo y en la búsqueda de seguridad.
En otros tiempos había sinceridad entre las gentes. El miedo y la búsqueda de seguridad acabaron con la deliciosa fragancia de la sinceridad.